Visitaron Eslovaquia

Españoles por el mundo: Eslovaquia


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Los eslovacos del extranjero llegarán a estudiar en Eslovaquia


El 4 de agosto llegarán a Eslovaquia 30 jóvenes de 15 a 18 años de Hungría, Ucrania y Rumanía para estudiar en la ciudad de Modra durante una semana. Todos serán hijos de los eslovacos que viven en el extranjero. El proyecto se llama Escuela bilingüe de la cultura eslovaca y la lengua inglesa. Los jóvenes, aparte de estudiar, irán conociendo la historia y la cultura de las ciudades cercanas a Modra.

El 25 de agosto llegarán otros 30 estudiantes para estudiar informática.

Eslovaquia, entre ayer y hoy


El artículo es del señor César de Miguel Santos. Fue publicado en el libro ¡Sí! en 2009.

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Eslovaquia, o al menos Nitra, no es lo que era hace algún tiempo. Hace ya nueve años que vine a Eslovaquia. Entonces varias cosas llamaban la atención de un madrileño recién llegado desde el centro de España: la poca cantidad de automóviles en las carreteras, y que fueran la mayoría viejos Skoda milagrosamente en funcionamiento; la poca conservación de muchos edificios, prácticamente todos; y la gran belleza de las mujeres, prácticamente todas.

Hoy, en cambio, los coches se han multiplicado. Los viejos Skoda son ya una rara reliquia, escondidos quizás en las cocheras de coleccionistas, o simplemente desaparecidos para siempre. En su lugar, coches nuevos van y vienen por unas calles y unas carreteras algo mejoradas, y los coches de lujo son elemento habitual del paisaje urbano en muchas ciudades, como Nitra.

En el pasado, la frontera entre Austria y Eslovaquia parecía que separaba dos mundos totalmente diferentes. Uno era sofisticado, limpio, cuidado… casi aristocrático; el otro era gris, destartalado, descuidado… como apenas salido de un materialismo anodino, sin ideas, sin estética y sin recursos. Pero era diferente, y eso le hacía más interesante, más fresco, lleno de emoción y desconocidas aventuras, al menos para un ciudadano como yo, de una Europa con raigambre capitalista. Y aun así la diferencia me parecía poca, pensando cómo hubiera sido aquello cuando Eslovaquia no era Eslovaquia, sino Checoslovaquia, o cuando el socialismo comunista no había aún sido derrotado por el capitalismo imperante en Occidente. “¡Qué lástima!”, pensaba, “no haber venido antes; hubiera visto aún mayor distancia con respecto a mi propio mundo, habría experimentado más intensamente otro estilo de vida.”

Evidentemente, mi pensamiento era el del visitante, que llega pensando en volver tarde o temprano a casa con una experiencia más en la maleta. ¿Quién me iba a decir entonces que me quedaría tanto tiempo, a lo mejor toda la vida? Cuando me concedieron una plaza de profesor en Nitra, en Eslovaquia, no me lo pensé dos veces antes de decir que sí, aunque no sabía en absoluto dónde estaba. También mis amigos me animaban a que fuera al extranjero…  ¿Querrían deshacerse de mí o me querían? De cualquier modo, hacerme profesor suponía una mejora laboral, y un viaje a un país tan desconocido para los españoles tenía tanto de aventura que no podía dejar escapar esa oportunidad.

Todo fue bien hace ya nueve años y ha seguido yendo bien hasta ahora. El tiempo transcurrido me ha ido dejando más cosas buenas que malas, y por eso sigo aquí. Lo único que lamento es que Nitra haya cambiado tanto en tan poco tiempo. No porque crea que antes se vivía mejor, sino porque se ha perdido, desde mi subjetivísimo punto de vista, el encanto y el romanticismo de los viejos Skoda, del materialismo anodino y de la aventura desconocida… ¡y hasta de lo feo, lo gris y lo vulgar!

Las mujeres eslovacas según los hombres extranjeros


El sitio web “lesk.cas.sk” hizo una investigación acerca de cómo son las mujeres eslovacas según los hombres extranjeros. Y estas son las respuestas.

Siegfried Mottinger, alemán

“Hay una gran diferencia entre las mujeres que han vivido durante algún tiempo en el extranjero y las mujeres que desde hace mucho no han pasado las fronteras de Eslovaquia. Las mujeres que han conocido el mundo son más abiertas y amistosas con los extranjeros. Sin embargo, puedo decir que me ha sorprendido que dondequiera que yo fuera, siempre me recibieron bien. La hospitalidad es realmente algo que se transmite de madres a hijas. Yo no veo ninguna diferencia reuniéndome con mujeres mayores que durante muchos años vivieron detrás de la Cortina de Hierro, o mujeres más jóvenes que nacieron ya en una Europa sin fronteras. Aunque sí siento que en Eslovaquia las mujeres tienen una mayor necesidad de vestirse según las últimas tendencias. Como si quisieran recuperar todo lo que perdieron durante la época comunista cuando las posibilidades eran limitadas. Parece como si a través de la ropa quisieran mostrar que el nivel de la vida aquí ya se ha elevado. Lo único que cambiaría en las mujeres eslovacas sería que se olvidaran de su timidez innata. En lo demás estoy muy satisfecho con las eslovacas; de lo contrario, no me hubiera casado con una de ellas.”

(Una nota: pienso que vestirse bien es cosa de la cultura eslovaca. Ya en el pasado la gente se vestía bien cuando salían de casa. Hay ropa que se pone en casa y ropa más bonita que se pone cuando se sale.)

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Aaron Chace, estadounidense

“En mi país es normal que si un hombre conoce a una mujer y quiere volver a verla, le da su número de teléfono y espera si ella le llama. Poco a poco me iba dando cuenta de que las mujeres eslovacas casi nunca llaman primeras. Aquí es el hombre quien tiene que pedir el número de teléfono y llamarla, a veces varias veces, hasta que descubra si ella realmente está interesada en ti o solamente es demasiado decente para decirte a dónde puedes irte. En esto todavía me confundo porque es exactamente lo contrario de lo que me ha enseñado la vida.

Conquistar a una eslovaca es más difícil y requiere más tiempo. Creo que a las eslovacas les importa mucho el amor. No empiezan una relación si no creen que vaya a durar mucho tiempo. La primera eslovaca con la que salía durante casi cinco años era muy amable, cocinaba muy bien, estuve feliz con ella y con sus hijos. Siempre teníamos algo de qué hablar. Las diferentes nacionalidades no nos causaban problemas, al revés, tomamos ventaja de que nuestros padres no podían comunicarse sin que nosotros tradujéramos.”

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Martin Lyubomirov, búlgaro

“He venido aquí lleno de expectativas en cuanto a la belleza de las eslovacas. Y debo decir que no me han decepcionado. Mi primera impresión fue que eran muy diferentes de las mujeres búlgaras de las que yo estaba acostumbrado. Al principio no sabía en qué eran diferentes pero poco a poco iba dándome cuenta. A las eslovacas les importa mucho lo que visten. A veces me parece como si todas acabaran de salir de una sesión de fotos para una revista de moda. Y a medida que trabajan en su image, igualmente trabajan en su carrera. No sé cómo es en otras ciudades, pero en Bratislava me encuentro con mujeres que son bien educadas, me parece que la educación está muy alto en su lista de valores.

Durante varios años viví en los Estados Unidos y tengo que admitir que no me gustaría comparar las estadounidenses con las eslovacas porque terminaría ofendiendo a las estadounidenses. Es simplemente incomparable, en cuanto a la apariencia y el carácter ganan las chicas eslovacas. Las estadounidenses son a veces demasiado provocativas y las búlgaras, por el contrario, son un poco más  tímidas. Las eslovacas están en medio de estos dos extremos.

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Santiago Andrés Méndez, colombiano

“Lo primero que me sorprendió fue cuántos diferentes tipos de mujeres llegué a conocer aquí. Rubias, morenas, pelirrojas. Las colombianas me parecen todas iguales. Conocer una rubia en mi país es un pequeño milagro. El segundo punto positivo para las eslovacas fue cuando pude conocer su carácter. Nuestras mujeres muchas veces son muy cabezudas y no se puede discutir con ellas. Si yo le pidiera a una colombiana que me calentara la cena, no lo haría. Con las eslovacas es más fácil llegar a un acuerdo. Por otro lado, son menos transparentes. Con las colombianas tengo la certeza de que cómo actúa, así es también por dentro. Las eslovacas son un misterio para mí; pero no digo que no fuera agradable descubrirlas.

Me gusta que las eslovacas sean tan abiertas. En Colombia, la relación con una mujer tiene sus reglas fijas. A una mujer se la puede besar pasado un mes de relación y dos meses más para poder llegar a algo más. Las colombianas son muy exigentes en cuanto a tu atención y regalos. Así que conquistar a una colombiana es más difícil y sobre todo más caro. Las eslovacas son más modestas y eso me gusta porque sé que me quieren por lo que soy y no por lo que les doy.”

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Marco Gerbi, italiano

“Hace catorce años, cuando llegué a Eslovaquia por primera vez, noté las diferencias entre las italianas y las eslovacas en su image – los peinados y la moda. En Italia, la moda es casi una religión. Las eslovacas eran hermosas, pero no tenían tantas posibilidades de vestirse bien y cuidarse. Dentro de varios años volví y muchas cosas habían cambiado. Yo ya vivo y trabajo aquí. Igual que en Italia, el primer paso siempre lo hace el hombre. La mujer puede transmitir señales, vestir una minifalda, usar un escote grande – señales que digan que está interesada en un hombre. Para las eslovacas, la belleza es muy importante, pero la carrera también. Por otro lado, las italianas son más celosas. Las eslovacas en general son muy atractivas y emancipadas – incluso en el amor y creo que son unas de las mujeres más hermosas en Europa.

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“Vine de Brasil a estudiar en Eslovaquia”


Fuente: http://www.uniba.sk

Me llamo Clarissa, soy brasileña y desde 2011 estudio en Bratislava en la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Comenius (FSEV UK). La primera cosa que todos me preguntan cuando digo que soy brasileña es: ¿Qué estás haciendo aquí?

La primera vez estuve en Eslovaquia en 2008 a través de un intercambio de jóvenes. Diez meses viví en la ciudad de Martin y algún eslovaco fue a Brasil a mi lugar. Yo entonces tenía 16 años y quise venir a Europa, pero no la Europa que todos conocen (Alemania, Francia, España, Inglaterra). Yo quería algo nuevo, algo diferente, conocer una nueva cultura, y por eso elegí Eslovaquia. Me gustó mucho aquí y en 2011 decidí volver y estudiar los estudios europeos.

El primer paso: la lengua eslovaca

Al principio no fue fácil. La lengua eslovaca es difícil, la gente es totalmente diferente de los brasileños y hace mucho frío aquí. Pero todo ha mejorado desde que aprendí a hablar eslovaco. Desde entonces he conocido a más gente, empecé a entender mejor la cultura (no tengo ningún problema en ir al teatro, al cine o a un concierto) y me es muy útil en la escuela, aunque tenemos algunas asignaturas en inglés. Se siente muy mal cuando estás en algún lugar y no sabes qué está pasando a tu alrededor. Así me sentí cuando no entendía el eslovaco. Además, algunos eslovacos ignoran por completo si alguien no habla eslovaco y dicen “en Eslovaquia se habla eslovaco”. Eso realmente me enojaba. Pero ahora entiendo que sin hablar el eslovaco nunca podría realmente entrar en la cultura eslovaca.

Estudiar en Eslovaquia tiene más ventajas

Creo que el sistema educativo universitario de aquí es bueno. Antes de llegar aquí, un año estudié las relaciones internacionales en Brasil y no me arrepiento de que finalmente vine a estudiar aquí. Estudio las ciencias políticas y lo mejor es que aquí en Bratislava puedo estudiarlo todo de cerca. En FSEV UK ya estuve en una conferencia con los políticos Mikuláš Dzurinda e Iveta Radičová (los ex primeros ministros) que para mí fue una experiencia muy buena. Brasil es un país grande y nuestra capital con todas las instituciones políticas es muy lejos. Casi nunca tenemos contacto con los políticos y embajadores.

También creo que en Eslovaquia es una ventaja que si alguien quiere, puede estudiar en una buena universidad como la Universidad Comenius. En Brasil, las buenas escuelas secundarias son solamente las privadas que son muy caras. Por otro lado, las buenas universidades son solamente las estatales. Es muy difícil entrar en ellas por falta de puestos libres. Por ejemplo, hay unos 30 interesados en un puesto en las relaciones internacionales y unos 70 en un puesto en la medicina. En general, suelen entrar allí solamente aquellos cuyos padres han podido pagar por una buena escuela secundaria. Veo que aquí estudia la gente de todos los estratos sociales. Creo que es más justo. Además, en Brasil no tenemos las residencias estudiantiles. Así que si un estudiante consigue entrar en una universidad estatal fuera de su ciudad, igual que yo, tiene que pagar también el alquiler de un apartamento. Creo que los estudiantes aquí tienen más ventajas y oportunidades que en Brasil, aunque allí también tenemos buenas universidades.

Me encontré con los ministros

En Eslovaquia estudio gracias a la beca del Gobierno de Eslovaquia. A finales del año pasado estuve en una reunión con el Ministro de los Asuntos Exteriores Miroslav Lajčák y con el Ministro de Educación, Ciencia, Investigación y Deportes Dušan Čaplovič. Algunos de nosotros estuvimos invitados en el Ministerio de los Asuntos Exteriores donde los ministros nos recibieron oficialmente en la República Eslovaca. Durante la reunión conversamos con ellos acerca de nuestro estudio, la beca, la estancia en Eslovaquia y cosas que nos preocupaban. Todos podíamos preguntar cualquier cosa que nos interesaba, también sobre el futuro de esta beca para los países en desarrollo. Después del debate, los ministros se quedaron con nosotros y pudimos hablar con ellos en persona. Para los eslovacos este encuentro quizás no sería tan excepcional, pero para mí sí. En Brasil probablemente nunca tuviera la oportunidad de estar en una reunión parecida. Cuando todos me preguntaban: ¿Qué estás haciendo aquí?, muchas veces se referían a que en Eslovaquia no se vive muy bien. Sin embargo, yo creo que como estudiante tengo aquí muchas oportunidades y que me van a dar una buena educación que me va a ayudar en el futuro, bien si me quedo en Eslovaquia, en Europa, bien si opto por regresar a mi país – Brasil.

Traducido de  http://www.uniba.sk/fileadmin/user_upload/editors/subory/nasa_univerzita/2013_06.pdf

Clarissa, brasileña en Eslovaquia