Entrevista: “La gente realmente no sabe cómo es Eslovaquia.”


Daniel Fernández Cantalapiedra es un español que vive y trabaja en Eslovaquia. Es coach, entrenador personal y generador de nuevos hábitos saludables. Es autor del libro FIT-R: creación de nuevos hábitos saludables. En esta entrevista Daniel comparte su interesante experiencia de vivir en Eslovaquia.

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1. ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en Eslovaquia?

Llevo viviendo en Eslovaquia desde finales de 2014. Aunque he tenido alguna «pausa» o parón, puesto que durante este tiempo (hasta el momento de la realización de esta entrevista, marzo de 2016) he vuelto a España un par de meses para trabajar en mi país natal.

2. ¿Cuál fue el motivo de desplazarte a Eslovaquia?

Tengo una esposa a la que amo locamente… (jajajajaja). Bueno, esa es una razón, pero otra razón es que lamentablemente en España la situación laboral está realmente mal. Mi país está «patas arriba», como decimos allí.

Fíjate, soy Diplomado Universitario y llevo trabajando desde que tengo 18 años. Tengo bastante experiencia, pienso. Hablo idiomas, y considero que soy trabajador. ¿El resultado? Es muy difícil encontrar un empleo y, si lo encuentras, las condiciones no son malas: directamente son nefastas desde mi punto de vista.

Mi esposa es eslovaca y decidimos emprender una nueva vida aquí. Como digo yo, y espero no equivocarme porque Eslovaquia es un país que me gusta, en España o eres pobre o eres rico: en Eslovaquia vives una vida modesta pero por lo menos vives cada mes. Se entiende lo que digo, ¿no?

3. ¿Qué sabías sobre Eslovaquia antes de llegar?

Escindida de la antigua Checoslovaquia desde 1993, conocía más de la República Checa que de Eslovaquia. Pero sorpresa: Eslovaquia es un país en el que me encuentro realmente a gusto, y en el que poco a poco comienzo cada vez más a identificarme con su gente.

4. ¿Cuál era tu primera impresión del país?

Cuando llegué fue en invierno de 2014 y, por tanto, encontré mucha nieve. Un país – al menos la ciudad de Košice – un poco «gris», con pasado comunista. Esto es lo que le decía a la gente en Madrid, mi ciudad natal, cuando me preguntaban cómo era «mi» nuevo país.

Hoy estoy encantado. Es verdad que en ningún lugar la vida es fácil. Aquí, cómo no, tengo que luchar. Y aún busco trabajo o, al menos, una forma con la que ganarme la vida.

Pero en Eslovaquia he encontrado gente modesta, menos «tecnologizada» y menos, por así decirlo, arrogante. Pienso que los países occidentales, sin que por ello esté hablando de ideologías, tienen muy asumido que lideran el desarrollo mundial.

En España se echa de menos ver gente realmente buena en las cosas que hace y que, a la vez, sean humildes y modestas. Eso me gusta de «mi» nuevo país.

 5. ¿En qué es diferente la gente eslovaca de la gente española?

Bueno, pienso que he respondido al menos parcialmente a esta pregunta en la pregunta anterior. Pero lo primero que me llamó la atención y que, seguramente, un eslovaco verá si viaja a Madrid, es que en España la gente está atada a Internet.

En el Metro, en el bus, todos: a todas horas enganchados al Whatsapp. En Eslovaquia primeramente no sé hasta qué punto la gente tiene tarifa de datos en sus móviles, luego no van todos a todas horas – permíteme exagerar al menos un poco, mirando la pantalla del móvil.

La gente eslovaca es más seria. Tiene un carácter más frío, pero no en el sentido negativo de la palabra sino que simplemente expresan menos abiertamente los sentimientos. Eso lo ves en el rostro, al hablar con alguien, etcétera.

Pero yo siempre pienso que el clima ciertamente influye, puesto que si estás con un frío enorme – al menos para alguien que viene de España, y encima sopla viento sencillamente estás concentrado en no «congelarte» y por lo tanto expresas menos la risa, las emociones, todo… esto al menos me pasa a mí.

6. ¿Qué lugares has conocido en Eslovaquia? ¿Cuál te gustó más?

Eslovaquia es un país en el que, sobre todo, reina y prima la naturaleza. Tiene una gran belleza paisajística y creo que no exagero si digo que la gente realmente no sabe cómo es Eslovaquia.

Si no, la gente interesada en el Turismo de naturaleza vendría aquí en masa. Vivo en Košice, una ciudad muy bonita con su Dóm Sv. Alžbety (Catedral de Santa Elizabeth o de Santa Isabel) dominando el centro de la ciudad.

Pero he tenido la suerte de estar ya en varios lugares en Eslovaquia: Bratislava, Poprad, Trebišov, Levoča, Spišská Nová Ves, entre otros. ¡Ah! Y en las montañas Tatra, de las que he leído que el propio himno nacional las tiene como protagonistas en su texto.

En cuanto a si me gustó algún lugar más que otro, supongo que no es fácil responder. Primero, no te puede gustar algo que no conoces y, lamentablemente, en muchos de estos sitios he estado muy poco tiempo.

Por tanto, me quedo con Košice con la que estoy más familiarizado, y si tengo que decir un segundo lugar las montañas Tatra, aunque las menciono de forma genérica puesto que sé que tiene sus propios puntos de interés, son un lugar excelente para pasar unas vacaciones.

7. ¿Qué tal la lengua eslovaca?

Dobré… nie zlé… (jajajaja). Bueno, realmente es un idioma difícil. Hablo español, inglés y algo de alemán. Todas estas lenguas las hablo desde que tengo cierta edad, desde que era adolescente.

Por lo tanto, ocurre con ellas una cosa que no me ocurre con el eslovaco – espero que sólo temporalmente. Estas lenguas las tengo en cierto modo interiorizadas: asimiladas.

Pero si bien entiendo aproximadamente el 70% de lo que escucho en eslovaco, o tal vez un poco menos, aún si lo hablo un poco también no acabo de tenerla en mi mente. Es decir, al haber empezado a hablarla con 31 años (ahora tengo 32) ciertamente me suena un poco artificial hablarla, para mí.

Por la razón de que es muy distinta a las lenguas de origen latino que hasta ahora conozco. Aunque, no obstante, soy optimista: el eslovaco me gusta, te abre la puerta a muchísimas otras lenguas eslavas (checo, polaco…) y, sobre todo, te da la llave para entenderte en este país en el que tan a gusto me encuentro.

8. ¿Te gusta la comida eslovaca?

Sí. Existen varias diferencias respecto a mi país. En primer lugar, en España normalmente comemos un primer plato, y un segundo más postre.En Eslovaquia sólo se come un plato principal y un postre.

Aquí domina la patata, el arroz, y platos muy buenos como el «bryndzové halušky», entre otros. También llama la atención, al menos en Eslovaquia del este, que hay una gran influencia de la cocina húngara, tal vez, reflejo del pasado de la parte oriental del país que formó parte del Imperio austrohúngaro.

9. ¿Qué es lo que más extrañas de tu país?

En realidad trato de no echar nada en falta. A lo mejor tengo unos estándares atípicos, o incluso «raros». Pero una cosa que tengo por principio es que si estoy aquí, estoy aquí.

Es decir, aunque soy español y he vivido toda mi vida en España, no me gusta venir a Eslovaquia a tener la cabeza en España. Sin pretender que suene duro, lo que quiero decir es que mi deber – considero – una vez estoy en Eslovaquia es, a mi modo, ser un eslovaco más.

No debo traer mi país a Eslovaquia puesto que, opino, debo respetar los principios y la idiosicnrasia eslovacas y no tratar de influenciar el país con otras raíces. Sé que suena raro, tal vez, e incluso exigente. También entiendo que no todo el mundo estará muy de acuerdo.

10. ¿Conoces algunas costumbres o tradiciones?

Sí. Conozco por ejemplo la costumbre, en la «Veľký týždeň» (Semana Santa, en español), de echar a las mujeres cubos con agua fría. Si bien es cierto que no es la mejor costumbre, desde mi punto de vista, por otra parte en España hasta hace muy pocos años tirábamos cabras vivas desde los campanarios de las Iglesias.

Otra cosa que no puedo dejar escapar es que pienso que en Eslovaquia la gente, en general, es más religiosa que en mi país. Y, como una vez leí, «el futuro de las naciones pasa por lo que hacen sus habitantes en su tiempo libre».

Pienso que es mejor rezar e ir a misa en tu tiempo libre que centrar la vida en el consumo y en la vida social en los bares.

11. ¿Qué fue lo que más te sorprendió en Eslovaquia?

Pues realmente no es algo que me sorprendiera, porque no tenía ninguna imagen creada de antemano con esto, pero la gente realmente me ha acogido muy bien aquí.

Siempre he pensado que aunque soy europeo, en realidad para muchos soy extranjero. Y hasta ahora nadie me ha hecho sentir que soy de fuera. Al revés, no tengo hasta ahora malas experiencias ni anécdotas, sino que el trato de la gente conmigo ha sido bueno. Estoy muy contento con eso, y espero que sea recíproco.

12. ¿Qué es lo que más te gusta en Eslovaquia? ¿Y menos?

De Eslovaquia lo que más me gusta es la vida sencilla, al menos la que vivo yo. La tradición religiosa (católica) me gusta también. Aquí las misas son en masa, y algunos sacerdotes parecen estrellas locales – en el buen sentido de la palabra.

Parece inevitable comparar un país con otro, pero no lo haré. Cada país hay que aceptarlo como es: en España también tenemos cosas buenas, y menos buenas.

Lo que menos… no lo sé. Supongo que podría buscar fallos o errores a este país que me acoge, pero supongo igualmente que serían «tonterías» propiamente dichas. Por lo tanto, para decir algo diré que me gustaría que hubiera más oportunidades laborales para muchas personas que no encuentran su oportunidad.

El mercado laboral no es tan malo como en otros países, pero tiene que mejorar. Es mi opinión…

13. ¿Recomendarías a la gente que visitara Eslovaquia?

Sí. En especial si les gusta el Turismo de naturaleza. Eslovaquia es un pequeño gran país, donde estoy muy a gusto. Pienso que mucha gente tendrá mi misma experiencia si viene aquí.

14. Unas últimas palabras para nuestros lectores…

No puedo dejar de decir algunas cosas que pienso. Tal vez no tiene tanto que ver con Eslovaquia sino con Europa en general, pero mi continente es «el país» que de verdad amo. Y pienso que es una pena el estado de nuestra Europa.
Muchos tenemos que emigrar de España porque no tenemos la menor oportunidad de hacer nada allí. Lo mismo ha pasado siempre con Eslovaquia, hasta donde yo sé.

Me gustaría que cada país mantuviera sus valores y su idiosincrasia pero que, en especial como ocurren en Eslovaquia, pienso, fuéramos más luchadores. En muchos países europeos estamos en estado de ruina, al menos moral, y la ciudadanía no hace nada: salvo comprar en los centros comerciales.

Es una pena, porque Europa merece más.

¡Gracias, Daniel!

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7 comments

  1. Agradezco muchísimo el haber leído esta entrevista puesto que estoy próxima a iniciar un viaje de intercambio por diez meses a este país, quiero aprender y familiarizarme lo más posible y tus respuestas me ayudan a comprender la situación de la nación, lo cual hace emocionarme aún más por iniciar esta experiencia. Saludos, Daniel, y mucho éxito!

    Le gusta a 1 persona

  2. Bueno. Yo no diría que es un país estupendo. Lo siento mucho pero la diferencia se nota bastante. Yo echo de menos mucho la amabilidad de la gente que aquí en Eslovaquia no la puedo encontrar, desgraciadamente. Pero sí, la comida la tenemos muy buena, eso sí. 🙂

    Enhorabuena por la entrevista a los dos. Me encanta 🙂

    Le gusta a 2 personas

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