Discurso de fin de año del presidente Ivan Gašparovič


Queridos conciudadanos.

En el umbral del año nuevo 2014 me uno a sus familiares en desearles salud, felicidad, amor, bienestar y alegría. Les mando saludos también a nuestros compatriotas en el extranjero y a los ciudadanos que, por trabajo o por asuntos familiares, están lejos de sus hogares.

El 1 de enero tiene para nosotros, los ciudadanos de Eslovaquia, un valor especial. Hace 21 años empezamos a gobernar nuestro país. Eslovaquia empezó a escribir su propia historia como un país soberano, fundado en los principios de la democración, el humanismo, la tolerancia y el respeto mutuo. Me agrada poder saludarles de la posición del presidente por décima vez. A nuestro bonito país y a ustedes, sus ciudadanos, les deseo indistintamente muchos días y años exitosos. Que sea exitoso nuestro esfuerzo de crear en este país un ambiente bondadoso, del compañerismo con nuestros familiares y amigos pero también con nuestros pueblos, nuestras ciudades y nuestro estado que es nuestro hogar común.

Vivimos en una era que no es fácil. La economía de Eslovaquia, igual que las economías de los demás países de la Unión Europea, sigue pasando por una época difícil. La vida de un ciudadano corriente es también difícil. Las finanzas públicas restringidas y la alta tasa de desempleo desaceleran el crecimiento económico. Desde esta perspectiva, se estima que el año 2014 será mejor, aunque no más fácil. Se han creado unas condiciones favorables para el inicio de un nuevo ciclo económico. Después de las elecciones parlamentarias del 2012 tenemos en Eslovaquia una situación política estable, un amplio consenso social y un estatus (posición) internacional del país que sigue mejorando.

Queridos conciudadanos, el vigésimo aniversario de la República Eslovaca independiente nos trajo oportunidades para reflexionar humanamente sobre su existencia. Estoy orgulloso de Eslovaquia. Aprecio esta tierrra porque hay suficientes razones para estar orgulloso de ella. Tengamos en cuenta que a pesar de nuestros problemas cotidianos y los informes a menudo deprimentes de nuestros medios de comunicación, todavía vivimos en una de las partes afortunadas del mundo. ¡Apreciemos a nosotros mismos! En mis viajes por Eslovaquia y por el mundo me he encontrado con muchos eslovacos exitosos y vale la pena recordar que es nuestra gente la que produce unos de los automóviles y los productos electrónicos de más alta calidad en el mundo. Muchos de nuestros científicos trabajan en el CERN en Suiza, el centro de investigación más conocido en el mundo. Los estudiantes eslovacos son unos de los talentos reconocidos en el mundo de la cibernética. Una empresa eslovaca ofrece una excelente protección antivirus en todo el mundo. Creo que tampoco se les escaparon las noticias sobre varios vinos eslovacos que en los concursos mundiales siguen venciendo a los vinos de países de renombre. Con esto quise demostrar que tenemos habilidades que, con la suficiente autoconfianza y la gestión responsable de los asuntos públicos, sabemos aprovechar en beneficio de todo el país.

No perdamos el ánimo en estos tiempos difíciles porque no hay razón de perderlo. De hecho, toda nuestra historia moderna es una comprobación de una capacidad excepcional de ustedes, los ciudadanos de este estado, de pasar las pruebas de los giros de la historia y de superar los obstáculos.

Hoy podemos decir que la República Eslovaca tiene ya codificados en sí unos profundos, irreversibles y dinámicos cambios del sistema. No tengamos miedo entonces a mirar sin patetismo y dolencias bajo nuestra propia piel. Hablemos más sobre la naturaleza y las relaciones internas de la sociedad eslovaca, sobre las relaciones espirituales, la condición y la solución de los problemas de desarrollo de la sociedad. La polarización de la sociedad ha llegado a ser el problema clave, nos divide en ricos y pobres. Se crea un grupo de personas que no tienen ingresos laborales o acceso a la educación, trabajo, información y posibilidades reales de la vida. Es necesario mantener la sociedad cohecionada, la solidaridad, el diálogo, el respeto mutuo y escucharnos unos a los otros. Esto se aplica a todos los responsables de la política, la comunidad empresarial, la Iglesia, las familias, así como nosotros, los individuos. Tanto en los tiempos de paz en la sociedad como también en las situaciones de crisis. No hay que olvidarse de que si las diferencias sociales se deben a la desigualdad de las oportunidades, los salarios injustos, la falta de oportunidades de empleo, se reduce la posibilidad de mantener sistemáticamente la sociedad como un conjunto educado, moral y desarrollable.

Queridos conciudadanos. Es una suerte para nuestra tierra que gracias a nuestros antepasados tenemos una base para seguir construyendo. Empezando con los santos Cirilo y Metodio, tenemos grandes personalidades a las que podemos recurrir en tiempos difíciles. Tenemos historia y experiencias en las que podemos tomar lecciones y encontrar la inspiración, igual que regresando a los valores probados que siempre nos ayudaron a sobrevivir: o sea, a la familia tradicional, a la tierra, a la fe, a la educación y al trabajo significativo.

No es la primera vez que hablo sobre la importancia de la familia tradicional para una sana evolución de la sociedad eslovaca. La familia que trae en nuestras vidas la paz, la feliz paternidad, la confianza, la comprensión y la capacidad de alegrarse de los detalles de la vida. Voy a repetir lo que dije hace un par de años en otro discurso: lo más valioso que la vida nos está dando es la vida misma. Entonces, valorémosla. El año que está comenzando también nos proporcionará generosamente las posibilidades de la reflexión histórica y la visión de nuestro futuro. Durante este año nos recordaremos tres hitos importantes de nuestra historia moderna: el 70o aniversario del Levantamiento Nacional Eslovaco, el 25o aniversario de la Revolución de Terciopelo y el 10o aniversario de nuestra membresía en dos, los más importantes, grupos de integración: la OTAN y la Unión Europea.

Este año podremos ejercer nuestro derecho a votar tres veces: en las elecciones presidenciales, las elecciones al Parlamento Europeo y las elecciones de las autoridades locales. Es correcto que los ciudadanos evalúan críticamente las decisiones de los políticos de la Unión Europea o de la escena local. Sin embargo, a veces me parece que cedemos a cierto tipo de „auto-flagelación“. No vemos ni queremos ver el mundo exterior en el que tenemos bastante buena posición. La política no puede dejarse conducir por un marketing torcido por los medios, tiene que estar basada en la idea original de la gobernación con una amplia participación de los ciudadanos.

Anhelamos mucho la democracia cuando no la tuvimos. Y hoy, cuando la tenemos, no sabemos aprovecharla responsablemente. ¡Aprovechemos nuestro derecho fundamental a votar! No permitamos que la llamada „mayoría silenciosa“ decida por nosotros sobre el resultado de las elecciones.

Queridos conciudadanos. Este año se va a cerrar mi segundo mandato presidencial. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos los que me dieron la confianza durante diez años a para ser el jefe de nuestro estado. Sentí la confianza de ustedes en el contacto personal en sus pueblos, ciudades y lugares de trabajo y me ayudaba a ejercer esta difícil función, porque la posición de presidente en nuestro sistema político no es nada fácil y en ciertas cosas hasta inexacto. Yo mismo m ehe encontrado en una situación muy difícil tras la dimisión del gobierno anterior. No fue fácil ni humana ni políticamente. Ustedes me ayudaron en situaciones en las que algunos trataron de pisotear la dignidad humana del presidente, cuando ignoraron o informaron intencional y falsamente sobre el trabajo del presidente.

Me gustaría repetir que es un honor para mí poder haber cumplido responsablemente el mandato encomendado por ustedes durante dos períodos. Dejo que los otros evalúen objetivamente si y cómo alcancé los objetivos estratégicos de Eslovaquia durante esos diez años. Si se conservó y desarrolló su condición de estado, si fueron garantizados los derechos y las libertades de sus ciudadanos, si logró superar las dificultades de la crisis económica, en qué medida aumentó la seguridad externa e interna del estado y sus ciudadanos en nuestra zona, si Eslovaquia goza del respeto y reconocimiento, si contribuyó en buenas relaciones con los países vecinos, si es un socio confiable en la OTAN, la Unión Europea y la eurozona, si se mantuvo en Eslovaquia la estabilidad política en tiempos de crisis política y social y si las cuestiones políticas fueron solucionadas con diálogo y compromisos. Avalúenlo. Porque eso fue lo que yo honestamente intentaba. Yo siento que en gran medida y con la ayuda de ustedes lo logré.

Queridos conciudadanos. Les deseo feliz año nuevo, que tengan mucha energía, salud y fuerzas en la implementación de los buenos propósitos y para terminar, como cada año, un deseo de los abuelos: muchas bendiciones.

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